lunes, 7 de septiembre de 2009
Ladrón de bicicletas: final
Antonio Ricci regresa a su hogar de la mano de Bruno, su hijo, luego de haberse salvado de un linchamiento (causado por su tentativa de robar una bicicleta para poder trabajar). Decimos que regresa a su hogar de la mano de su hijo y no al revés, porque es justamente el pequeño en quién se apoya Antonio luego de las frustraciones que se sucedieron en aquellos días; es en Bruno en donde encuentra la energía necesaria para sobrellevar la precaria situación (económia y moral) en que se encuentra.
Es importante destacar el juego de miradas que se produce entre padre e hijo: la consternación y fatiga, la incomprensión, la fortaleza. Todo se resuelve en un mudo diálogo de miradas que dan a la historia el final que se merece
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